jueves, 23 de mayo de 2013

TATTOOS DE CINE

Cuando me tatúo, lo hago siempre con mis personajes favoritos:


Leprechaun. Diseño de Vicente Vegas. El tatuador es un artista anónimo.


Zé do Caixao. Diseño de Vicente Vegas.
Tatuado por Bueno, en el magnífico estudio Tatoo Circus de Alcorcón.


miércoles, 22 de mayo de 2013

UM LOBISOMEM NA AMAZONIA

En los últimos años de vida, Paul Naschy logró salir de España para rodar películas en USA ( “The tomb of the werewolf” de Fred OlenRay  y “Contess Dracula´s orgy of blood” de Don F. Glut) o en Brasil, caso este de “Um lobisomen na amazonia”, mientras además curraba en este país que tanto le ha ninguneado, cosas tan potables como “Rojo sangre” o “La herencia Valdemar”. Lo curioso es que cualquiera de las películas que rodó aquí en los últimos años, ya sea porque efectivamente tienen más calidad o más gracia, son infinitamente mejores que aquellas que rodó en los países dónde tanto se le admiraba. Allí el Lon Chaney patrio fue pasto de los productos video cluberos más infames y cutres.
Pero el caso de su incursión en la tierra de las fabelas, es poco menos que deleznable.
Un remedo de conceptos lleno de guiños a todo tipo de películas de terror rodado en vídeo donde, efectivamente, Naschy es el protagonista, aunque da la sensación de que Iván Cardoso, uno de los directores punteros del fantástico brasileño, se toma a Naschy y al cine de terror en general a cachondeo. La película tiene poco presupuesto, de acuerdo, pero no por eso hay que exagerar lo “cool” de la propuesta y enfatizar en el humor voluntario, haciéndolo pasar por involuntario, que es lo que le pasa.
El Doctor Moreau, tras empollarse los cuadernos del Doctor Menguele, acude junto con su ayudante contrahecho Zoltar a algún lugar perdido de la Amazonia. Allí, crea una raza de Amazonas para no se qué cojones, mientras busca la cura de su enfermedad. Mientras, un grupo de jovencitos sin cerebro, son devorados por un hombre lobo. Y mira tu por donde, la licantropía resulta ser la enfermedad incurable del Doctor Moreau.
Una patochada mayúscula, con un Paul Naschy ya muy mayor, revolcándose con señoritas de dudoso buen ver, que para nada hace justicia a sus anteriores películas del hombre lobo, por mediocres que muchas de ellas pudieran ser. No en vano, al menos han evitado que esta fuera una más de la saga de Waldemar Daninsky, en pro al poupurri de referencias de la que se hace eco la historia.
Mala, antipática y aburrida, al menos nos echamos unas risas (en los momentos en los que se supone que no debemos) con las conversaciones, hablando todos los personajes en su idioma materno, el portugués, a excepción de Paul Naschy, que habla en perfecto castellano. Aún así, ni Naschy tiene problemas para comprender el portugués, ni el resto de los actores lo tienen para entender el castellano.
La cosa está en que a mí, que el Doctor Moreau se haya convertido en un hombre lobo, me parece una gilipollez total, y esta película me provoca vergüenza ajena. Ni lo exótico de su procedencia la salva de la quema.

martes, 21 de mayo de 2013

PENITENCIARÍA II

Algo de dinero le reportaría a Jamaa Fanaka la primera “Penitenciaría”, porque poco después, esta vez  ya despojado de ínfulas artísticas, rueda la secuela de su peli más famosa, con la siguiente premisa:
Estando Martell “Too Sweet” en libertad condicional, y llenándoseles a todos la boca con la frase “condenado por un crimen que no cometió”, pretende despojarse de su pasado boxístico carcelario al que, sin embargo, todos sus allegados quieren darle continuidad.
Un antiguo preso compañero suyo que se la tiene jurada porque nuestro protagonista no accedió a ser enculado por él en la celda, viola a una amiguita de Martell, por lo que de buenas a primeras, decide colgarse los guantes para demostrar que puede ser alguien (¡).
Así que en el gimnasio le colocan a los mejores entrenadores, entre los que figura Mr. T ¡¡haciendo de si mismo!!, con el fin de volver a prisión a disputar un combate. Será vencido, no sin recibir después la revancha. ¿Les suena esto?
Obviamente, para esta película, Fanaka se inspira indirectamente en la saga de “Rocky” que tan buenos resultados le dieron a su amigo Silvestre Stallone. De hecho, se rodó a la vez que “Rocky III”, y fue Stallone quién sugirió a Fanaka que contratara como actor a Lawrence Thero a.k.a. Mr.T, para  un papelito. Y ahí le tienen, haciendo sus apariciones como entrenador terriblemente vistosas, acompañado de una lámpara de genio que expulsa una suerte de humo violeta…
“Penitenciaría 2”, aunque menos pretenciosa que su predecesora, no llega al (mínimo) nivel de esta, y a pesar de ser más de género, sin embargo es terriblemente aburrida, larga, pero también se nota que el tema se termina ya con la primera película, y aquí ya es estirar el globo hasta que revienta.
Luego está el tema del humor; Fanaka se desmarca por ahí con un par de gags, que no obstante, no funcionan. No así las dosis de humor involuntario que también lo hay; valga como prueba el eterno plano final por el que, superpuesto, va apareciendo el rodillo de créditos en el que todos los actores, desde el ring, bailan y saludan a cámara, algunos de ellos con la expresión de “por favor que el director diga ¡corten!” en sus rostros.
En cuanto al plantel, además de León Isaac Kennedy y Mr. T (que hace de bueno, para cambiar de tercio), encontramos nombres a posteriori populares, como los de Ernie Hudson (visto en “Cazafantasmas” o “Kamikaze Detroit”), Glynn Turman (“Gremlins”, “Hombres de honor”) o un jovencito y diminuto Tony Cox, el elfo de “Bad Santa” y un habitual de las películas de Aron Seltzer y Jason Friedberg, quienes, por cierto, meten baza en la nueva “Scary Movie 5”.
Mala, malísima, sórdida y cutrona, “Penitenciaría 2” en realidad ha perdido todo con el paso de los años. Es prácticamente inaguantable. Aún así, Fanaka rodó, poco después, una tercera parte bastante superior, convirtiendo el pifostio en trilogía.

lunes, 20 de mayo de 2013

PENITENCIARÍA

Jamaa Fanaka, activista negro que iba predestinado a ser una especie de Spike Lee, pero que se quedó en el camino, rodó una trilogía en la que queriendo dejar su impronta como autor, lo que consiguió es dejar tres clásicos que en nuestro país tuvieron cierta repercusión, al menos en las estanterías de los vídeo clubs, donde se alquilaban como churros.
Me refiero a la saga de “Penitenciaría”, que creó escuela en lo que podíamos llamar “películas de boxeo carcelario”.
“Penitenciaría” cuenta la historia de un joven afro-americano (o sea, un negro), que  intentando salvar a una chica de la violación perpretada por un par de rednecks blancos (que le llaman asqueroso negro), acaba con ellos a golpes y con sus huesos en prisión. Allí, pronto se hace respetar por sus compañeros a base de puñetazos, y al ver su potencial, el alcaide le propone ingresar en el equipo de boxeo de la cárcel a cambio de la libertad condicional que se les ofrece como beneficio a quienes cooperan. Mientras somos testigos de los combates, lo somos también de los distintos dramas que viven los negros de esa prisión.
Obviamente, Fanaka (el exótico nombre del director es debido a su conversión a la nación del Islam) tiene trazos de artista en su película, rueda siempre con un gran angular, y las escenas en el patio de la cárcel parecen grabaciones caseras del interior de un hospital psiquiátrico, máxime cuando algunos de los personajes se dirigen directamente a cámara, para acentuar el dramatismo de la secuencia. Lo que pasa, es que el boxeo carcelario es un tema un tanto de género, y el exagerado activismo del director, hace que la película parezca una muestra más de “Blaxplotation”, cuando lo que pretende es hacer una película de contenido social. Al menos en esta primera entrega de la saga, que en las siguientes (Naxo, da buena cuenta de la tercera) se entregara voluntariamente a encaminar la saga  por unos cauces más palomiteros, eso es otro asunto.
Sexo rancio (ese negro moviendo la lengua a velocidad de vértigo sobre el pezón de una convicta), y una violencia brutal, tanto en los combates como en las peleas al margen, esos negros cachas y sudorosos, son los responsables del look de cine explotation de la película.
León Isaac Kennedy, que si que venía de la “Blaxsplotation” con títulos como “El Samurai negro”, protagoniza la película, y gracias a ella tomó cierta relevancia en films de este corte, y en otros de serie B.
Junto a él, actores negros recurrentes de la época y en el papel de alcaide, que curiosamente no es tan cabrón como se podía esperar en una peli de este tipo, tenemos al mítico Chuck Mitchell, o lo que es lo mismo Porky, de “Porky´s”.
Un clásico. Imposible aburrirse.

viernes, 17 de mayo de 2013

SYNGENOR, EL SOLDADO DEL FUTURO

Sigo encontrando a precios ínfimos ediciones de cochambre de esos, no se si decir, genios o manazas de DVDSpain, cuyos diseños de carátula logran lo que no logra nadie: que sus dvds echen para atrás. Sin embargo, yo los sigo consumiendo… no sin ciertas dificultades esta vez.
Se trata de una película tan, tan coñazo, rodada con tanta desidia, que entre la falta de concentración de un servidor ante tamaña mierda, y que no está explicada con demasiada habilidad, la sinopsis que alcanzo hacer es la siguiente:
Resulta que el gobierno ha creado una especie de súper soldado sintético para que campe por el desierto para hacer no se que demonios. Por otro lado, en un laboratorio han plagiado el soldado, y les ha salido un tanto defectuoso, por lo que a este le dará por asesinar a todo bicho que se meneé, además de  reproducirse asexualmente cada veinticuatro horas. Un gañán que se parece a Steve Guttenberg y una muchacha, investigaran en los dominios de su desquiciado creador, con el fin de poner fin a estos soldados asesinos con pinta de alienigenas.
“Syngenor, el soldado del futuro” es la enésima consecuencia de “Alien, el octavo pasajero” en el sentido de que, para diseñar sus soldados, se han basado, obviamente, en los diseños de Giger. No obstante, no dejan de ser señores disfrazados. Sin embargo, y lejos de parecerse a los de “Alien”, cuando hacen acto de presencia estos señores disfrazados, se asemeja mucho más a las “Monster movies” de los años cincuenta. La cabeza de los soldados es  rígida, no agitan ni una pestaña, y los actores se mueven torpemente dentro de su disfraz. No obstante, son el único motivo por el que ver la película, aunque esto no sea suficiente para justificar el visionado.
Por otro lado, como creador megalómano y  borracho de poder de los soldados plagiados, tenemos a un David Gale post “Re-animator”, que nos ofrece un recital de histrionismo en la recta final del film, que si que nos proporciona las risas que intuimos que vamos a sufrir antes de darle al play. Con todo, eso tampoco sería suficiente.
El hecho de que la película no contenga ni tan siquiera una gotica de sangre, cosa esta que pide a gritos, las eternas e insustanciales conversaciones que le dan grosor al metraje, y unas tetas metidas ahí con calzador, no provocan la solaz del espectador. El tempo interminable y lo estúpido de todo el tinglado hacen de “Syngenor, el soldado del futuro” uno de los zurullos más insoportables del mundo.
Dirige esto George Elanjian Jr. Cuya filmografía se reduce, como no, a programas y series de televisión.

jueves, 16 de mayo de 2013

VIERNES 13: EL FINAL, JASON SE VA AL INFIERNO

La lectura de "Making Friday the 13th, The legend of camp blood" (by David Grove) ha sido de lo más apasionante, y me ha animado a repasar algunos de los títulos que integran toda la saga. Especialmente aquellos que por lo general menos me funcionan. Lo intenté con la primera, la original, y ayer llegó el turno de la que, probablemente, más detesto, la nueve, de cuando la franquicia pasó a manos de "New Line" (tras su exitosa pero descendente trayectoria en las oficinas de la "Paramount") y estos pensaron que eran lo suficientemente listos como para facturar algo realmente diferente, original y novedoso con la serie. Bien, eso nos conduce a una pregunta que llevo haciéndome desde hace lustros y nunca nadie me ha sabido responder satisfactoriamente: ¿Por qué los mismos creadores de una obra son los últimos en comprender el verdadero valor de esta?, es decir, ¿cuando demonios entenderá Sean S. Cunningam, padre de "Viernes 13" y, probablemente, a la larga el mayor enemigo de "Jason Voorhees" con permiso de "Tommy Jarvis", que los elementos que más disfrutan/adoran los fans de la franquicia son aquellos que, precisamente, él se encabezonaba en eliminar a cada nueva entrega que producía?. Y cuando digo él, digo cualquier implicado en su confección. "Si hacemos un nuevo "Viernes 13", se acabó el campamento como escenario, se acabaron los adolescentes idiotas y sin personalidad puestos ahí para ser asesinados, se acabó la mera sucesión de crímenes espectaculares sin más y se acabó esa monótona máquina de matar cuadriculada que es "Jason"!". Vale, muy bien, pero es que... ¡¡eso es justo lo que queremos la mayoría de seguidores de "Viernes 13", COPÓN!!. ¿Cuándo coño lo entenderán?. Es un caso que se extiende a muchos otros cineastas y sus títulos de éxito (como Sam Raimi y "Evil Dead", por ejemplo). Claro, ante tales acusaciones podrían salir con un: "Ya lo sé, tío, pero estoy cansado de hacer siempre la misma peli, déjame al menos variar". "Vale, muy bien" sería la respuesta, "Pero entonces no digas que piensas en los fans, y que ellos son el público "target", porque no estás complaciéndoles lo más mínimo". Y oigan, no soy yo que desvarío... a las pruebas me remito: El intento de dar un giro narrativo y estético a las aventuras de "Jason" con la peli ahora comentada, y la simpática "Jason X", se saldó con un notable fracaso. ¿Cuando se recuperó?, pues cuando se recurrió de nuevo a los elementos clásicos, ya sea en "Freddy vs. Jason" (donde a pesar de la sombra de "Krueger", "Jason" se encuentra totalmente en su elemento, una trituradora de adolescentes calenturientos cuya zona de acción vuelve a ser "Crystal Lake") o, sobre todo, el remake oficial de la peli madre.
Sin embargo, hasta que Cunningham comprendió, pasaron años. Y tuvimos que sufrir títulos como este "Viernes 13: el final, Jason se va al infierno" con el apoyo de una "New Line" aún nadando entre las ganancias que le había aportado su propia franquicia, la de "Pesadilla en Elm Street" y, seguramente, mirando el material de partida por encima del hombro, convencidos de que era carnaza para tontos y cualquiera sería capaz de sacarle brillo, especialmente ellos, los padres de "Freddy Krueger". Así pues, lo que aquí tenemos es una trama bastante más liosa y, dato curioso, culebronesca de lo habitual en la franquicia de "Viernes 13". Veamos: La peli arranca muy bien, lo que en principio parece la típica secuencia de "chica bonita en cabaña solitaria que, de noche, se dispone a meterse en la ducha cuando de pronto aparece "Jason" y la persigue" termina derivando en una trampa creada para cazar al asesino (lo que explica por qué la moza en lugar de coger el coche para huir, se mete en el oscuro bosque... gracioso detalle que de entrada despista). "Jason" no solo pica, sino que es totalmente destruido por una granada que lo hace pedazos. Se llevan los restos a la morgue y allí el corazón cobra vida, induciendo a que el forense lo devore y, así, "Jason" se apodere de su cuerpo. De esta guisa decide regresar a "Crystal Lake" en busca de su hermana, personaje este del que no sabíamos absolutamente nada y al que jamás se había mencionado en ninguna de las pelis precedentes. ¿Por qué?, porque solo un "Voorhees" puede ser el recipiente para la reencarnación definitiva. Pero también solo un "Voorhees" puede fulminar a otro y resulta que la hermana de "Jason" tenía una hija que, vaya por dios, acude a "Crystal Lake". Claro que por ahí pulula su ex dispuesto a pararle los pies al psycho-killer quien, a lo largo de la peli, va cambiando de cuerpo (por cierto, ¿por qué antes de meterse en el de un policía bigotudo, se toma la molestia de afeitarle?). Lo que significa que el "Jason Voorhees" que todos amamos, con sus ropas roídas, su carne podrida y su entrañable máscara de hockey (en esta ocasión totalmente fusionada con el rostro) prácticamente solo asoma al principio y al final. Nomás. Aunque todavía hay algo peor: cuando sale del cuerpo de uno de sus poseídos, resulta ser un gusano de aspecto demoníaco. ¿¿Hein??. El caso es que los buenos ganan y, literalmente, "Jason" se va al infierno por efecto de una daga mágica. ¿¿Uh??. Unas manazas surgen de la tierra y lo arrastran para dentro, dando pie a uno de los momentos más comentados de la peli, la aparición de la garra de "Freddy Krueger", detalle este que daba totalmente pie a lo que aún tardaría unos años en llegar, el enfrentamiento de ambos iconos (que espero revisar en breve para comentar aquí).
Cuando se hizo un pase de prueba de "Viernes 13: el final, Jason se va al infierno" previo a su estreno, el público no tuvo una reacción demasiado positiva. De hecho, dijeron que echaban de menos al "Jason" de toda la vida y, sobre todo, que querían verle matar al menos a un par de campistas calientes. Los artífices de la peli no comprendían cómo su audiencia podía ser tan simple, cómo no eran capaces de apreciar esos personajes profundos con conflictos humanos, esa trama "compleja" repleta de elementos sobrenaturales, no podían comprender cómo, después de tanta mandanga, lo único que querían era ver LO DE SIEMPRE. Así que -la pela manda- se pusieron manos a la obra y rodaron una puñetera escena de campamentos. Pero de poco sirvió. Finalmente, y como decía, se estrenó, fue un pequeño fracaso y, en términos generales, nadie quedó demasiado contento con ella. De hecho, a su director, Adam Marcus (cuyo único mérito previo había sido currar de "chico pa todo" en la peli original), no le llovieron las ofertas. Y poco interesante hizo después, aunque ahora está currando en un remake de "Yo anduve con un zombie"... cinéfilos de pro, ¡¡agárrense que vienen curvas!!.
Recuerdo la primera vez que vi el póster de "Jason se va al infierno", con esa máscara plateada y ese gusano que NADA tienen que ver con los que luego aparecen en la película. Flipé. Realmente creí que aquello podía molar mucho. Luego, cuando el film aterrizó en los estantes de los video-clubs (ya que en España no pasó por salas), corrí a alquilarlo y verlo. Lo odié. Y durante muchos años, le he odiado. Puede que sea la entrega que más detesto. Con permiso de la octava... aunque en esta al menos sí sale "Jason". Ayer noche, dispuesto a verle el lado bueno, y hasta los topes de paciencia, fue la primera vez que lograba sacarle algo comedidamente positivo. Sobre todo en su tramo final. Aunque, no nos engañemos, sigo pensando que es muy mala, con unas pretensiones que no casan con lo que se supone que es, como si llevara un traje que le queda grande. Intenté consumirla evitando pensar en "Viernes 13" (algo jodidamente difícil). ¿Cómo sería tratándose de un film de terror noventero sin conexión alguna con una franquicia de tanto peso sentimental para el fandom?. Seguiría siendo mediocre, me temo. Estaban empeñados en otorgar dignidad a algo que, hablando claro, ni lo necesitaba ni lo quería. Ridículo.
Como datos curiosos y fricosos, caben mencionar las apariciones del "Necronomicón" de la saga "Evil Dead" y la caja del episodio del monstruo en "Creepshow", detalles estos puestos ahí para ganarse al fan, pero sin resultados óptimos. Comentar también que, como solía pasar a todas y cada una de las entregas de la saga, esta pseudo-novena parte sufrió los temibles avatares de la censura. Existen imágenes de una tipa desnuda partida por la mitad, verticalmente, durante el polvo de la tienda de campaña que luego no aparece en su debida escena. Aunque no hay que ir tan lejos, la caratula misma del vhs presenta la foto de un tio cocinado que tampoco vemos en el film. Y como funesto colofón, añadir que el doblaje es del todo infernal.
En el reparto nos encontramos con el inevitable Kane Hodder, el supuesto "Jason" oficial (aunque yo, confieso, tampoco le veo mayor mérito a eso de meterse una máscara y agarrar un machete) y a John D. LeMay quien, curiosamente, venía de protagonizar la infame serie de televisión "Misterio para tres", y digo infame por cual era su título original, "Friday the 13th: the series", sin ninguna vinculación con las pelis (solo su productor Frank Mancuso Jr. que pa algo fue el que tuvo la mala idea). De los resultones efectos especiales se ocuparon los chicos de la reputada "KNB Group" y.... poco más, la verdad.
Altamente olvidable (aaay, esos temibles años 90!!!).

LA NOCHE DEL CHIHUAHUA

Un joven amante de los cómics,  se traslada al nuevo piso que ha alquilado. Tras una conversación por facebook, planea una cita con una chica gótica que conoció. Justo en la noche en la que esa cita va a tener lugar, se presenta en casa un amigo, que le cuenta que días atrás fue mordido por un hombre lobo y que, precisamente esa noche, hay luna llena. Ante la incrédula mirada de nuestro protagonista, su amigo se transforma… pero lejos de parecer un aterrador hombre lobo, parece que está disfrazado de inofensivo perrito. Pronto se personarán en el piso la gótica, el hombre lobo que mordió a su amigo (y que no se transforma…) y su ex novia, en una noche en la que el enredo está servido.
La segunda película de Guillermo Grillo, financiada a base de “crowdfunding” y, a pesar de ello felizmente terminada, es una pequeña y agradable comedia dentro de los parámetros fantásticos, como acostumbra el director argentino.
Las comparaciones siempre son odiosas, y más cuando en términos presupuestarios, seguramente, los costes de esta sean bastante más bajos,  pero si la comparamos con “Fantasma de BuenosAires” lo cierto es que “La noche del chihuahua” es ligeramente inferior, pero no por ello, mala.
La película transcurre en un solo escenario, durante una sola noche. Consciente Grillo de ello, y de que una cosa así, resuelta a base de diálogos, puede llegar a cansar, apuesta por una duración de poco más de 64 minutos que dejan al espectador más que satisfecho.
La escena Argentina, que se prodiga sobretodo por pedantes co-producciones Hispano-argentinas, protagonizadas casi siempre por Ricardo Darín, está encorsetada del todo, y cuando nos referimos al cine independiente de género, siempre se apuesta por la exageración, el gore mal entendido y el humor cafre. Sin embargo, el cine de Guillermo Grillo resulta un oasis en el desierto. Rueda con poco una comedia de hombres lobo. No tiene dinero para el maquillaje, así que soluciona esto poniendo al actor una peluca, unas orejotas, unos colmillos y unos hocicos de pega; en definitiva, un disfraz. Pero lo grande, es que no se excusa por ello. Utiliza ese disfraz como parte del humor de la película y se construyen gags alrededor de su ridículo aspecto, lo que no deja de ser una muestra de honestidad, y de saber esquivar los contratiempos presupuestarios…hasta tal punto que es el horripilante disfraz lo que da título a la película.
A parte, esta recoge, con sus situaciones y diálogos, el espíritu del vodevil, que si en nuestro país representaban las películas de Mariano Ozores, en el suyo lo  representaban las de Olmedo y Porcel, con todos esos personajes entrando, saliendo y hablando en un solo escenario. Sin embargo, inexplicablemente rodada en blanco y negro, también se asemeja, por los mismos motivos antes explicados, a los indies Americanos, más concretamente al primer Kevin Smith y sus peroratas, lo que según se mire, no sería tan acertado, dado el contexto cómico y disparatado de la obra.
Con todo, estamos ante una película entretenida, dicharachera y, sobretodo, nada pretenciosa, lo que ya es mucho decir dentro de la cinematografía Argentina, todo ello servido de la mano de uno de mis directores Argentinos favoritos desde Hugo Sofovich.
Para sacar sus propias conclusiones, el director ha colgado en youtube, para deleite de todo el público, la película completa, así que si quieren verla, no tienen más que clickar aquí.

miércoles, 15 de mayo de 2013

ÉRASE OTRA VEZ

Durante un tiempo de mi vida casi, casi, me dio por seguir a este individuo, de frondosos bigotes, llamado Juan Pinzás. Cineasta con montones de cortometrajes de rollo artístico que, desde luego, no encajaba en el estándar del, casi extinto, cine español. Así que en plenos noventa lo intentó por otras vías, adscribiéndose al “Cine Dogma” creado y matado por Lars Von Trier. “Érase otra vez” era el primero de los tres títulos que se rodaron en España.
 El manifiesto “Dogma”, que muchos de ustedes ya conocerán, era de lo más atractivo, que si resumimos en términos coloquiales, vendría a ser el grabar películas de ficción, sin más medios que los disponibles, vamos, lo que llevo haciendo yo toda la puta vida. Y en principio todo aquello sonaba muy bien, e incluso la primera película de esta  “nueva” corriente cinematográfica, “Los idiotas”, era algo extraordinario. Claro, que todo esto, no era más que una pantomima de Von Trier, en la que ni los mismos autores respetaban las reglas y que, en cuanto dejó de dar dinero, murió. Pero a Pinzás le dio tiempo a hacerse un poco popular con una forma de hacer, cuya principal baza consistía en que el nombre del director no debía figurar en los créditos. Menuda panda de hipócritas.
“Érase otra vez” cuenta la historia de un grupo de personas que organizan una fiesta en el jardín de la casa de uno de ellos, con el fin de festejar el décimo aniversario de su promoción en la universidad. La vida de todos ellos ha cambiado, y esta reunión les servirá para ponerse al día. Durante ese fin de semana, saldrán trapos sucios a relucir y ocurrirán sucesos inesperados.
Bien, hay autores como Fernando Merinero o el propio Pinzás, que son bastante manazas haciendo cine. Si hubieran hecho cine en los setenta, serían algo así como Miguel Madrid, o Manuel Esteba, pero no. Han hecho cine en los noventa, donde los géneros están mal vistos y por lo que nuestro cine aboga es por la “intelectualidad” (lo cual es una paradoja, porque es un país como este, dónde el 90% de los espectadores que pasan por taquilla lo hacen para ver mainstream americano, es una utopía que el cine de contenido intelectual funcione… aunque se medio impuso, en lo que se refiere a la industrieja nuestra…) Así que estos dos hacen su cine intelectual de la mejor manera que pueden, tirando de métodos vanguardistas.¿Que es lo que pasa?, que no son intelectuales (o si lo son, lo son de medio pelo), por lo que su mirada hacia lo culto, hacia el público que ellos creen que les sigue, es demasiado exagerada, por lo que se convierten en una caricatura de si mismos. Digamos que, al igual que en muchas películas interpretadas por adolescentes, cuyos guiones están firmados por un guionista sexagenario, se utiliza un lenguaje que para nada es acorde con el lenguaje de la adolescencia actual, sino el que el guionista cree que  el lenguaje es, en las películas de estos autores, los diálogos y situaciones están escritas por “no intelectuales” que creen que en el mundillo gafapastil ocurre lo que ellos narran, cuando probablemente no sea así, por lo que todo es muy gracioso. No se si me he explicado bien, pero ahí lo dejo.
Mientras que a Merinero se le llena la boca diciendo que sus películas son éxitos en Nueva York (cosa esta que estaría por ver), aquí los únicos que muestran interés por su obra son los amantes del cine "trash" que le comparan con Tommy Wiseau, por ejemplo. Y Juan Pinzás, anda haciendo películas “Dogma” que son la puta risión por la baja estofa de los actores, las estúpidas situaciones que estos viven, los pedantes y prefabricados diálogos y la antipatía general que desprenden sus películas. Y este es el caso de “Érase otra vez”. Sus personajes son todos triunfadores del mundo del arte; periodistas, escritores, pintores, reivindican el porno como expresión artística, consumen cine de Fellini y Woody allen y compran obras de arte. Todo tan rebuscado, tan relamido y forzado (digamos que en el cine de, precisamente, Woody Allen todo esto surge de manera natural, pero aquí, no), que al final la película resulta tremendamente divertida, e incluso cómica. Lo cual convierte al cine de vanguardia español en el auténtico cine "trash" ibérico, cosa esta que es muy graciosa y que habría que reivindicar.
Y es que sus directores camuflan su estupidez y su inutilidad con ese halo intelectual y artístico, porque de otro modo, y haciendo lo que hacen, no serian tomados en serio de ninguna de las maneras. Y no les va todo lo bien que ellos querrían, pero tampoco les va tan mal. Porque yo estoy convencido de que a Pinzás lo que le gustaría es hacer películas de género, sino ¿a santo de qué sale Paul Naschy haciendo de jardinero en esta película?. ¿Por qué en su documental “Las imágenes perdidas. La otra mirada” se reúne con Paul Naschy y Javier Gurruchaga y no con otros personajes más afines al cine de vanguardia?. Obviamente, porque admira el trabajo de estos señores, muy alejado del de Lars Von Trier.
Por cierto, que cuenta la leyenda, que cuando estuvo Lars Von Trier en España, en una rueda de prensa, y le preguntaron por Juan Pinzás y el “Dogma Español”, este respondió no saber de que le estaban hablando, ni saber quien es ese señor. Así que si esto es cierto, la obra de Pinzás, mola mucho más.

EL ÚLTIMO DESAFÍO

"Los Mercenarios" devolvió a (pseudo) primera plana a los héroes del cine de acción de los 80, incluso los 90, demostrando que con sentido del humor y tácticas -más o menos- de la vieja escuela, podían llenar las salas de culos en sus butacas. Lo malo es que en parte todo aquello fue un espejismo. Se trataba de un gran concepto, y conectó con el público, verlos juntos de nuevo resultaba regocijante, entrañable y, ¿por qué no?, sanamente nostálgico. Ahora bien, ¿¿alguien pagaría por consumirlos en vehículos para lucimiento individual??, eso ya era otro cantar. Reunirlos a todos tenía algo de novedoso, lo demás, era más de lo mismo, y a las pruebas me remito. Tanto el intento de Sylvester Stallone como el ahora comentado, con Arnold Schwarzenegger, se saldaron con notorios fracasos. ¡Que tiempos aquellos en los que los nombres de Sly y Arnie bastaban para formar colas en las taquillas!.
Y es que nadie duda que Arnold regresó animado por el éxito de "Los Mercenarios" y del aparente buen recibimiento que tuvo su reaparición en las pantallas. A la hora de enfrentarse a "El último desafío" ("The last stand" en USA), su vuelta oficial, el musculado abuelete (y lo de abuelete no lo digo por decir, hay planos en los que se le ve realmente chocho) iba a tirar de idéntica fórmula que con la peli coral, es decir: cierta recuperación del cine de acción de hace tres décadas, pero pasándolo por el filtro del humor, la auto-parodia y una violencia en apariencia gráfica y colorista, pero parapetada por cierto tono bufo y gran guiñolesco con fines edulcorantes. El verdadero problema aquí fue, creo yo, el trailer, algo engañoso y confuso. A mi me echó para atrás, así se lo digo. ¿Por qué?, porque todo apuntaba que la película prefería aferrarse a la casi-comedia antes que a un tono más serio, que el goteo de bromitas auto-referenciales (sobre todo, con respecto a la edad de su prota) sería continuo y, peor aún, que el cargante Johnny Knoxville iba a ser la inevitable comparsa cómica durante toda la proyección... y yo eso, amigos, no lo puedo sufrir. Sin embargo, vista la peli de cabo a rabo, puedo afirmar que la cantidad de elementos incordiantes, aún estando bien presentes, son bastante menos de lo esperado.
La historia no tiene mayor complicación. Arnold Schwarzenegger interpreta al sheriff de un tranquilo pueblo fronterizo en el que nunca pasa nada. Un día, un importante narcotraficante mexicano escapa de las garras del FBI y decide cruzarlo para pasar al país vecino. Arnold se entera de ello y decide pararle los pies cueste lo que cueste, tarea difícil si tenemos en cuenta que el muchacho viene acompañado de todo un ejército de profesionales dispuesto a allanarle el camino.

Como digo, sí, hay humor, sí, hay chistes a costa de Arnie y, sí, está Johnny Knoxville dando la chapa. Pero menos. De hecho, en general, y sobre todo durante su primera hora, resulta ser un thriller bastante formal, entretenido y bien desarrollado, con algunas secuencias de acción notorias, no demasiado abuso de CGI y, más sorprendente aún, un Schwarzenegger que no es, ni por asomo, prota total y absoluto. Para empezar, los agentes del FBI, y en concreto Forest Whitaker, se comen un buen cacho de esa primera hora. Y para cuando el sheriff entra en acción, viene acompañado de un entregado grupito de ayudantes que le cubren las espaldas. Vamos, un poco como lo que le ocurría a Stallone en la cuarta "Rambo". Acostumbrados a verlos en sus buenos tiempos como casi superhéroes capaces de valerse por si solos con una pistola y un tirachinas, no deja de ser chocante encontrártelos ahora formando parte de un equipo. El verdadero lucimiento del agüelo lo reservamos para el final (bastante más desmadrado y humorístico), cuando se las vea cara a cara con el malo de la función y protagonicen una sangrante y brutal pelea cuerpo a cuerpo que duele. 
De entre medias, pues sí, algo de gore (my cartoon, todo hay que decirlo), algunos chistes bastante graciosos, momentos confeccionados para el puro disfrute de plateas chillonas y, en general, un tono de western moderno voluntaria y desacomplejadamente festivo y tontaina. Sus responsables saben que están pariendo un producto totalmente intrascendente con el único fin de entretener, y lo hacen con gusto. ¿Que si lo consiguen?, pues bastante. No es para echar cohetes, ni tampoco para comprársela en dvd, pero sí para ver una vez y pasar un buen rato.
En el florido reparto, y junto a los mentados, nos encontramos con Eduardo Noriega haciendo de malo (¿se dobla él mismo?, porque si es así, lo hace con el culo!!!), el gran Peter Stormare, Luis Guzmán, la compañera de "Thor" Jaimie Alexander y Harry Dean Stanton en su habitual rol hiper-secundario.
Se trata de la primera peli yankee del asiático Jee-woon Kim, especialmente conocido por "El bueno, el malo y el raro" y sobre todo "Encontré al diablo", pero después del poco éxito, ya veremos si le dejan hacer otra.

martes, 14 de mayo de 2013

"MALAS PERO DIVERTIDAS" SIGUE DESPERTANDO PASIONES



Sobre todo al amigo José Martín, que ha facturado lo que es, qué duda cabe, la reseña más entusiasta y completa que hasta ahora ha tenido "Malas pero divertidas" (Raima Ediciones). Y a nosotros que nos encanta y nos alegra la jornada. Muchas gracias, queridos.
Interesados y curiosos, pasen POR AQUÍ.

lunes, 13 de mayo de 2013

APOCALIPSIS Z

Hace ya algunos años, Manuel Loureiro creó un blog en el que iba contando la historia de un abogado Gallego que, inmerso en plena pandemia zombie, tiene que ingeniárselas para sobrevivir. El resultado de estas entradas, se tradujo en millones de lectores. Este hecho, logró que el material del blog se convirtiera en libro, este en Best seller con dos continuaciones ya en tiendas. El siguiente paso, es convertir estos éxitos en película (que como lo dejen en manos del cine español será una chufla) y en este cómic.
Bien, sinceramente, la saturación zombie lleva ya mucho tiempo haciendo mella en mí, con lo que huyo de todo lo que huela a zombie. Incluso Romero me da ya  mucha grima, he cogido asco al muerto viviente, a su moda –que está ya pegando sus últimos coletazos- y en especial, huía, precisamente, de los libros de Loureiro.
Luego, en cuanto a cómics, compro poco, cosas muy concretas o que llamen la atención en mí, y jamás, habría comprado un cómic de zombies, basado precisamente en estos best sellers. Pero, se dan las circunstancias de que el autor del dibujo es un muy buen amigo mío, Vicente Vegas; ha diseñado dos de los tatuajes que llevo en mi cuerpo, y me gusta mucho como dibuja, así que hice una excepción en esta animadversión mía hacia los zombies con este cómic. Así que, como comprenderán, no puedo ser objetivo con esta obra, me la he zampado de una sentada, y me ha encantado. Pero aún no siendo objetivo, criterio, creo que no me falta cuando les aseguro que estamos ante un muy buen cómic. Gran dibujo, buen guión, y una historia, que sin ser nada original dentro del género (decir que se desarrolla en España como punto a favor, sería decir lo mismo de “Juan de los muertos” solo porque la historia transcurre en Cuba), si que nos encontramos ante una historia, al menos interesante.
Un abogado Gallego que vive desde un primer plano una pandemia zombie que comienza en el este de Europa y que se  expande por el mundo hasta llegar a España. Se resiste a abandonar su hogar ya su gato Lúpulo, hasta que considera que será más seguro escapar de ahí hasta el cacareado “Punto seguro” al que hacen alusión los informativos. Tendrá que vérselas con todo tipo de zombies, hasta que, en pleno puerto de Vigo, topa con unas gentes del este que le extorsionarán (a el y a otro grupo de extranjeros) para que vaya a buscar un maletín. Junto a otro del grupo, el piloto ruso Víktor, planearán llegar hasta la base aérea dónde tiene el piloto su helicóptero, con el fin de ir con el a las Islas Canarias, lugar este que consideran seguro.
Supongo que los fans de los zombies, es esto lo que piden. En cualquier caso, la composición de los planos, por supuesto, los dibujos de Vegas, y que la historia está interesante y engancha, hacen que merezca la pena gastarse los dineros en este álbum, porque igual que les digo que se trata de algo tan trillado como una pandemia zombie, también les digo que este cómic es una rara avis en España, que muy poquito tiene que envidiar a cualquier cómic americano dedicado al género de terror. Y además, el álbum es de los que quedan de putísima madre en las estanterías.
Edita Panini, en cartoné, y desde luego, todo amante del cómic español que se precie, debería tenerlo en su colección.
Como extras, algunos portafolios de Vegas, así cómo diversas  ilustraciones de los socios de Vegas, los “Bull Danm”, Kenny Ruiz, Víctor Santos y Joan Fuster, entre otros.
Muy recomendable… pero yo quiero más referencias de Vegas ¡que no sean de Zombies!

sábado, 11 de mayo de 2013

MANUAL DEL SERIAL KILLER PARA PRINCIPIANTES

Agradable película con aires muy telefilmescos para adolescentes, que cuenta la historia de un muchacho que, viendo que la chica del instituto que le gusta lleva una camiseta de Charles Manson, y basándose en que muchos de los asesinos en serie más famosos contrajeron matrimonio en la cárcel con alguna de sus “fans”, decide que lo que quiere ser en la vida es asesino en serie. Por otro lado, la ambición de la chica de sus sueños es pasar al estrellato siendo asesinada por un  asesino en serie, convertirse en la “Sharon Tate de los 90”, por lo que pronto el destino les unirá, y se estudiarán todos los tópicos para que así, el pueda convertirse en un gran “Serial Killer”, y ella, poder ser asesinada por él. Entretanto, un autentico "serial killer", anda haciendo de las suyas por el vecindario.
Una premisa de lo más divertida para una buena comedia “Teen”. El problema de “Manual del serial killer para principiantes”, es su condición de película ínfima, con un presupuesto irrisorio. Esto es material de primera para un gran estudio. Sin embargo, eso no es óbice para que disfrutemos de ella sin ningún tipo de problema.
Intentando seguir la estela de films más grandes, como “El diablo metió la mano”, la película, sin embargo, no se deja llevar por el humor chabacano y ahí reside el que sea tan efectiva. Obviamente, es una comedia, lo surrealista de su argumento lo ratifica, pero no hay demasiadas estridencias. Se mantiene bastante serena.
Tenemos unas dosis ínfimas de sangre, pero esta casi siempre hace acto de presencia en los sueños del protagonista, y a unos niveles que no puedan escandalizar a nadie, cosa que me parece bien, teniendo en cuenta el tipo de película que es y el publico a la que va destinada.
Otra cosa curiosa es el mensaje, entre comillas, “rebelde” que lanza. Como el protagonista va proclamando a los cuatro vientos que quiere ser un asesino en serie, la dirección del instituto decide hacerle asistir a la psiquiatra del colegio, que le da unos consejos del todo conservadores. Durante la evolución del muchacho al intentar convertirse en asesino en serie, este se fija en Ted Bundy, republicano de buenas maneras que viste de manera discreta y políticamente correcta. Decide el chaval, vestirse de igual manera. Al ver la psiquiatra el cambio de look, se regocija de los avances que ha conseguido en su paciente, al que cree que está llevando por el buen camino, cuando en realidad, sus nuevas maneras de vestir, son un nuevo paso en su carrera cómo asesino. Coño, pues para ser una peli norteamericana, esto me parece, hasta trasgresor…
En definitiva, que entretenida, curiosa y para matar el tiempo.
En el reparto, un jovencito y apuesto Justin Urich, que poco después se echaría a perder, y gordo y desaliñado interpretaría al amigo gracioso del protagonista de “Monster Man”y también le pudimos ver en “Mandibulas 2”. También tenemos, interpretando al autoritario profe de gimnasia a Thomas Haden Church, antes de convertirse en el hombre de arena de “Spider-man 3” o verle en “Killer Joe” o “Entre copas”. Y no puede faltar el cameo, totalmente caricaturizado, de Corey Feldman, para atraer a la platea más freak.
Dirige Trace Slobotkin, quien en su filmografía solo cuenta con un cortometraje más, titulado “Indiana Jones and the temple of  Israel”.

jueves, 9 de mayo de 2013

BEAVIS & BUTT-HEAD RECORREN AMERICA

Siempre echo pestes de la animación, pero confesaré que existe una serie, que yo seguía a través del VHS –porque en España, o tenías canal plus, o alquilabas los vídeos para poder verla- que siempre provocó mi hilaridad, precisamente porque la animación era lo de menos, en pro de la estupidez de sus personajes. Esta serie era (y es, porque ha vuelto a la parrilla de Mtv) “Beavis & Butt-Head”. Ya saben: dos adolescentes algo border line, amantes del rock, en cuyos episodios, vivían aventuras de lo más estúpido y hacían pequeños interludios donde comentaban los video clips del momento. Me encantan los personajes y sus chistes de caca, pedo, culo pis.
Tal fue el éxito de la serie, que como es habitual en los productos Mtv, pronto darían su paso a la gran pantalla.
Hay que decir también, que el trabajo del padre de estos, Mike Judge, le tengo en igual estima, ya sea en películas como “Idiocracia” o “Trabajo Basura”, o en sus series de tosca animación.
La película, dirigida por el mismo Judge, es la cosa más entretenida que te puedes echar a la cara. Digamos que es un episodio largo de la serie, donde se han suprimido los interludios musicales y se ha desarrollado una trama más acorde con el formato que ahora se explota, que es el cine.
En ella, a Beavis y Butt head, les roban la televisión, cosa esta nefasta para ellos porque, básicamente, a verla es a lo que dedican el grueso de sus estúpidas vidas. En la búsqueda de una televisión con la que saciar su adicción, un individuo les confunde con los dos maromos que ha contratado para que se carguen a su esposa. Esto les llevará a cruzar todo Estados Unidos, cuando en el encontronazo con la mujer del contratante, esta, le cose en el pantalón a Beavis una pequeña bomba química que hará que tras de ellos vayan su marido y el F.B.I, mientras andan haciendo el estúpido e intentando mojar, siempre sin éxito, ajenos a todo lo que les está pasando.
Siempre es difícil adaptar series de pequeño formato al cine, pero en esta ocasión, Mike Judge, sabe perfectamente como hacerlo, básicamente, porque da lo mismo que da la serie de televisión pero multiplicado por dos. Solo por dos ¿eh?, que la animación, aunque está un poco más cuidada que en la tele (abundan las sombras, y los fondos están más elaborados), no deja de ser una muestra más del feísmo del que siempre hace gala Judge. Ahora, el máximo entretenimiento, y de nuevo, la supina estupidez de Beavis & Butt-Head, hacen de la película una cosa ideal para disfrutar en cualquier hora del día.
La película, además, cuenta con las voces del propio Judge dando vida a sus retoños, de Bruce Willis, Demi Moore, David Letterman, Richard Linklatter, Greg Kinnear o David Spade, en roles secundarios.
Un exíto de taquilla en los USA, del que 16 años después, todavía se rumorea el proyecto de una secuela.
Muy maja.

miércoles, 8 de mayo de 2013

VIERNES 13

Hay películas que tienen un peso histórico dentro de los parámetros de su género. Marcan un antes y un después. Pero también es bien cierto que algunas de ellas no resisten el paso del tiempo y, vistas hoy día, pierden. Eso es exactamente lo que me pasa con "La noche de los muertos vivientes" original, por ejemplo. Y con el primer y genuino "Viernes 13", también. A la hora de reseñar y/o comentar un film de esta clase, ¿qué haces?, ¿tienes en cuenta su pesado curriculum o te dejas de pamplinas y opinas libremente, sin condicionantes?. 
Últimamente paso las horas muertas releyendo un estupendo tochito que les recomiendo a todos ustedes, "Making Friday the 13th, the legend of camp blood", según las artes del Sr.David Grove (estupendo salvo por algún descuido). Es el segundo libro dedicado al universo "viernestreciano" que tengo en mis sagrados estantes. Y es que da la casualidad que soy fiel seguidor de la franquicia y tengo a su indiscutible protagonista, "Jason Voorhees", como uno de mis personajes de ficción predilectos. De hecho, son varios los muñecotes del interfecto los que adornan mi refugio, destacando el que luce junto a la tele, de palmo y medio y con el vestuario hecho de tela auténtica. Un regalo de mi primera ex.
De hecho, soy de los que opinan que la saga "Viernes 13" se puso realmente interesante a partir de la segunda entrega, es decir, cuando "Jason" se convierte en el protagonista. Pensamiento este más generalizado de lo que cabría esperar pero no compartido con muchos de los puristas. Y oigan, les entiendo, claro que sí. El primer "Viernes 13" era la "seria" del pack, la que lucía crímenes bien sangrientos y que -se supone- daba verdadero miedo. También es la que se parió desde la independencia, sin intrusión por parte de ningún estudio. Vamos, muy deudora del espíritu libre y transgresor de los 70. El caso es que comprendiendo todas estas razones, sigo pensando que el "Viernes 13" original, el de Sean S. Cunningham, es un tostón. Ayer noche la revisé, impulsado por la lectura del mentado libro, y así pude corroborarlo a pesar de su siempre fascinante "look" semi-setentero a base de grano y proto-realismo.

Por desgracia no es una aprecicación reciente, viene de lejos. Ya conté aquí en una ocasión lo especial que fue el día que la vi por primera vez. Emocionado, me senté frente al televisor, puse el vídeo a grabar y.... errr, me dormí como una marsopa. ¡¡Menudo rollazo!!. Lo más traumático de todo fue descubrir que el de la máscara de hockey ni tan siquiera aparecía. Bueno sí, un poco, pero no con el aspecto de las espectaculares fotos que hasta entonces había visto en el "Fotogramas" o en las mismas caratulas de las consiguientes secuelas que descansaban en los estantes del vídeo club y que tanto me fascinaban a la par que atemorizaban. Francamente, lo único bueno que para mi tuvo "Viernes 13" fue que me animó a alquilar todas las continuaciones y, ahí sí, comenzó a forjarse el mito.
El botón de "start" lo apretó "Psicosis". Luego vino el "giallo". Y "Bahía de sangre". Apareció "La noche de Halloween" que se llevó unos méritos que, después de todo, tal vez no merecía, porque antes estuvieron "Noche silenciosa, noche sangrienta" y, muy especialmente, "Navidades negras". Sin embargo, Sean S. Cunningham, que siempre fue un hombre de negocios desesperado por lograr un "hit" al que, digámoslo claramente, el género del terror le importaba tres pimientos (como al 95% de los cineastas que han parido algunos de los clásicos modernos), prefirió fijarse en el film de John Carpenter y, sobre todo, su tremendo éxito. Hay quien dice que también tomó buena nota de la peli de Mario Bava, lo que es muy posible. En todo caso, y sin quererlo, Cunningham sentó las bases de la consiguiente fiebre "slasher" gracias a que su pequeña y sucia peliculita fue un bombazo, un fenómeno social no exento de cierta polémica. Aportó tres cosas al firmamento del psycho-killer enmascarado que hasta entonces nadie había tenido en cuenta, un campamento veraniego como emplazamiento, la venganza como motivador del asesino y, sobre todo, el gore. No todos los "slashers" que le siguieron tomaron nota de esto último (ahí tenéis "Examen Final" y "Prom Night", por ejemplo), pero los que sí lo hicieron, son los que acabaron dejando huella, como "La quema" o "El Mutilador". Y es que es esto último, los truculentos trucajes escalofriantemente realistas de un Tom Savini en plena forma, lo único que realmente mola de "Viernes 13". Así de sencillo y así de cierto. 
Si te pones en el lugar de aquellos que acudieron a verla en su estreno, puedes comprender perfectamente el impacto que tendría. Envidias su posición. Su suerte. Imagínatelo, sería la leche asistir virgen a una proyección de "Viernes 13". Pero si lo miras hoy día, con toda la retahíla de imitaciones, copias, tributos, homenajes y, sobre todo, secuelas, la peli fundacional de Sean S. Cunningham es un puto rollazo tremendo repleto de momentos involuntariamente contemplativos. Es decir, un montón de material muerto que no sirve para nada más que pasar el rato hasta el siguiente asesinato. Esto es lo que ofendió a muchos críticos de la época, la estructura casi-porno de la película. "La noche de Halloween", o incluso "Navidades negras", aún contaban algo de interés entre crimen y crimen. Pero "Viernes 13", ¿qué?, larguísimas escenas de peña preparándose un café... paseando por el bosque... hablando de gilipolleces... paseando por el bosque (¡esta ya la has dicho!), etc, etc... la nada más absoluta. Y no me vengan con el cuento de la atmósfera o el suspense, porque NO LO HAY. Cunningham es incapaz de crear nada de todo eso, únicamente se le da bien rellenar metraje e inmortalizar los esfuerzos creativos de Savini. That´s all (bueno joder, y la estupenda partitura de Manfredini).
Hey, y me sabe mal hablar así... pero es lo que pienso. Ayer noche le di una oportunidad esperando cambiar de parecer, esperando aprender a apreciarla. Pero no. Hoy me levanto y digo más seguro que nunca aquello de: Sí, la primera es la primera, pero la franquicia no se puso realmente interesante y divertida hasta que el hijo de la Sra.Voorhees agarró los mandos. Y Michael Bay lo sabía cuando produjo el remake, que para algo limita el contenido de la peli de Cunningham a los 15 minutos del prólogo. Tio listo.

martes, 7 de mayo de 2013

"MALAS PERO DIVERTIDAS" EN "CAIMÁN, CUADERNOS DE CINE"

Sorprendente y complaciente ha sido descubrir (con previo aviso de Mr. Pajarillo) que la revista más intelectual del panorama cinematográfico en España, "Caimán, cuadernos de cine" (la reencarnación patria de la legendaria "Cahiers du Cinéma", nada más, nada moñas), dedica una reseña la mar de positiva en el número de este mes de Mayo a nuestro "Malas pero divertidas" (Raima Ediciones). 
Estamos que no cabemos de orgullo en nosotros mismos. Que nos tengan en cuenta en la gaceta parroquial del barrio, lo esperábamos... pero que la élite del cine-como-forma-de-arte se fije en unos tios tan paletos como nosotros, nos abruma y nos la pone morcillona.
Así que, mil gracias a los "Caimanes" y, especialmente, al autor de la reseña, José Luis Álvarez Cedena, por echarnos el ojal.



lunes, 6 de mayo de 2013

MI MADRE ES UNA MUJER LOBO

Esta es la típica película cuya carátula tuve mil veces en mi mano cuando acudía al vídeo club a por evasión. Carátula, que por otro lado me llamaba la atención, pero que, sin embargo, al final siempre desechaba prefiriendo alquilar otro título. Me acuerdo que la distribuía Filmayer.
Sin embargo, hace no mucho, la encontré en un bazar Chino en dvd (editada por los piratas de “DVDSpain” en unas condiciones infrahumanas, con saltos de sonido -inaudible por otro lado- y una imagen que va a trompicones) por un euro, y anoche encontré el momento idóneo para verla.
Efectivamente, si no la alquilé en su época es por aquel sexto sentido que teníamos los chavales con según que pelis.
Mala es decir poco.
Se trata de un chiste alargado hasta la desesperación, en la que una mujer, ya madurita, es seducida por un licántropo que la muerde y, por ende, la convierte en mujer lobo.
La transformación de la señora es lenta, poco a poco, y ocurre ante la atenta mirada de su familia, que no comprende que es lo que le está pasando. Y de eso va la peli, de la señora transformándose, casi sin maquillaje. Tendrá que transformase en lobo del todo-con un horrible disfraz- para darse cuenta de que no está nada bien liarse con un hombre lobo, lo que desencadenará una de las peleas de hombres lobos más vergonzosas de la historia del cine.
Se trata de una comedia sin ninguna gracia, pero que desprende un particular tufillo a “humor de autor” de uno en particular… y viendo sus créditos comprendo entonces, el guión está escrito nada menos que por el peculiar Mark Pirro, director de comedias muy extrañas para el mercado del vídeo desde su flamante empresa, la “Pirromount” en la que destacan cosas como “Rectuma”, sobre un culo gigante,  “Curse of the Queerwolf” (¡La maldición del marica lobo¡) o la más popular “Usted primero, por favor”.
En la dirección tenemos a otro peculiar individuo, Michael Fischa, director de “Perra Bruja” y de episodios sueltos de “Deadtime Stories” una suerte de películas de episodios para el videoclub, con la rúbrica de George A. Romero en la presentación.
Como seductor licántropo tenemos a John Saxon, quien demuestra que si el cheque le da para tomar un par de cervezas, no hay película mala en la que participar,  Susan Blakely, vista en “Yo el halcón” y montones de series de televisión y Tina Caspary quien durante la segunda mitad de los ochenta lo hizo TODO en “Teen Movies” de tercera, como “Una disparatada bruja en la universidad”, “Mi amigo Mac”, “No puedes comprar mi amor” o “Loca academia de combate”, para empezar la década de los noventa casándose, retirándose del cine, teniendo gemelos y llevando una cómoda vida como ama de casa.
La película no deja de ser una curiosidad, tan tonta que se puede ver del tirón sin tocar el mando a distancia, pero cuando termina, nos quedamos con la sensación de haber estado perdiendo el tiempo.

sábado, 4 de mayo de 2013

LA IGLESIA DE SATÁN

Que gran sorpresa me llevé, en uno de esos establecimientos que venden dvd´s tiradísimos de precio, cuando vi que el documental “Satanis, the devil´s mass”, un documental de culto sobre la famosa Iglesia de Satán, engañabobos creación del llamado “Papa negro” Antón Lavey, que incluso logró tener como miembros a  entes influyentes de la farándula Hollywoodiense, estaba editado en nuestro país, en su versión doblada. La gracia está en que venía dentro de una colección de documentales sobre “lo desconocido”, bajo el título de “La Iglesia de Satán”, vendiéndonoslo como un documental respetable de esos de la BBC.
Sin embargo, en los USA, este documental rula más por los circuitos de la “Explotation” y los programas dobles (la edita “Something Weird video).
Sea como fuere, yo tenía cierto interés en verlo, y he podido hacerlo en las mejores condiciones.
El documental cuenta, a base de rodar misas negras oficiadas por el caradura de LaVey, y entrevistas a él mismo, a sus adeptos, y a varios de los vecinos del edificio dónde se practicaban estas ceremonias, la filosofía de esta extraña secta, que básicamente lo que hacían, era soltar cuatro chorradas (LaVey ni se sabía más de cuatro nombres para nombrar a Satanás, y hacía misas de no más de cinco minutos), con una tía en pelotas tumbada en el altar.
Las quejas de los vecinos, tampoco son para tanto, puesto que tampoco era una secta muy escandalosa, y cuyas excentricidades eran casi infantiles; LaVey, se vestía de demonio a la vieja usanza, con cuernecitos y todo, o tenían un león como mascota, amparándose en una ley que no prohibía tener leones en casa. Hay quien dice que incluían al león en sus prácticas sexuales, pero no dejan de ser habladurías de los vecinos. La sensación que me queda tras ver el documental, es que se trata de unos pobres “diablos”-nunca mejor dicho- y que el director era amiguete del “Papa negro” y que esto no es más que una película de burda propaganda.
Lo bueno, es ver las texturas y colores en los que está rodado el documental, sus 16 mm. Y todo muy “camp” y alegre, a pesar de la supuesta oscuridad de lo que retrata, que le confiere, al documental, aires de película “Nudie”.
Con todo, el documental se deja ver, pasamos el rato, y hasta nos echamos unas risillas con el atuendo de Antón LaVey, su caradura a la hora de reivindicar cosas como el sexo libre, y nos jactamos al comprobar que la famosa Iglesia de Satán, no es sórdida, si muy ingenua, no hacen nada provocador, por sacrificar, no sacrifican ni un melocotón, y en definitiva, es una tontería muy gorda. De hecho, esta secta es más popular por los rumores que corren de que Antón LaVey fue el asesor satanico de Roman Polanski en “La semilla del diablo”, hecho este, real o no, que le emparentó directamente con el caso Charles Manson, que por si misma.
Dirige, no sin cierta inutilidad un tal Ray Laurent, que cuenta únicamente con esta película en su filmografía, así como unos cuantos títulos de baja estofa de los que es montador.

miércoles, 1 de mayo de 2013

BY VÁZQUEZ, 80 AÑOS DEL NACIMIENTO DE UN MITO

 Poco después de morir Manuel Vázquez, pocas fueron las referencias editadas por las distintas editoriales que disponían de su obra, pero en 2010, justo en las semanas previas del estreno de ese gran fracaso que resultó ser la película de Oscar Aibar “El Gran Vázquez” (que dicho sea de paso, no está nada mal), las librerías se inundaron de tomos recopilatorios con algunas de las obras del historietista madrileño. Una de esas publicaciones, este libro.
Ahora, su autor Antoni Guiral, asegura en el interior de estas páginas, que es una pena que se tenga que estrenar esta película para que pueda aparecer en el mercado este libro, así como esos nuevos tomos de la obra de Vázquez, y no independientemente, lo que por otro lado es una suerte. Y una alegría, el poder recuperar esa obra, prácticamente desconocida para mí. Porque mi relación con los Tebeos de Vázquez, se reduce a la de cualquier individuo de mi edad; pude leer “Anacletos” y “Hermanas Gilda” en los ochenta, por ende, no leí a Vázquez, sino a sus negros capitaneados por Blas Sanchís, y son las páginas que yo recuerdo.
No obstante, de la escuela Brugera, Vázquez (o mejor dicho, sus personajes) nunca fueron de mis favoritos. Si bien siempre fueron las creaciones de Escobar, con “Zipi y Zape” a la cabeza y, sobretodo, “Carpanta” mis favoritos, detestaba no obstante las de Francisco Ibáñez, había uno que me hacía especial gracia, que ya de mayor, descubrí que se trataba de Segura, Vázquez andaría ahí, ahí, en un tercer o cuarto puesto entre mis preferencias, y no precisamente con “Anacleto” o “Las Gilda”, sino con “Gu-Gú” y “La familia Churumbél”. Tuve que hacerme mucho más mayor para apreciar el humor del historietista, que si, es bueno, pero tampoco le veo excepcional comparándolo con sus compañeros de Bruguera.
Es con sus aventurillas en la vida diaria, como moroso y estafador, con las que mucho después, recobro cierto interés por el autor (no mucho tampoco, que yo no soy muy de cómics).
Hecho este inciso, con la lectura de este libro de corte biográfico, que repasa integra su obra desde los años 40, que incluye páginas de todas las etapas de Vázquez, desde antes de Bruguera, pasando por su affaire en “El papus” como “Sappo”, o su estancia en “Makoki”, terminando por su etapa fanzinera poco antes de morir, ya el lector se empapa de tal manera en Vázquez, que ya no necesita leer absolutamente nada mas de/sobre él. Eso no quita que a posteriori, a uno le entren ganas de leer Vázquez. En mi caso, me ha entrado cierto interés por su ultima etapa.
Con entrevistas a familiares de Manuel Vázquez, como cimientos para la obra de Antoni Guiral, el libro ahonda en su vida y obra, ahorrándose detalles escabrosos, centrándose en la evolución del estilo del dibujante con el paso de los años, y mostrándonos lo más granado de su basta obra, consiguiendo una lectura ultra-interesante, ligera, y adictiva, tanto de los textos, como de las páginas que se nos muestran como ejemplo, máxime cuando muchas de ellas, están directamente escaneadas de los originales del autor.
Así pues, un libro imprescindible, no solo para los amantes del cómic en general, sino también, para los que, como yo, cogen un tebeo muy de pascuas a ramos.

martes, 30 de abril de 2013

CINES DE MADRID

Cualquiera que me conozca, estará harto de escucharme hablar de los cines de mi niñez, aquellos locales de exhibición en los que adquirí mi educación y que forjaron mi personalidad. Cuando me sale la vena nostálgica, más que los programas de la tele o los tebeos de la época – que también- son los cines a los que iba los que logran hacer que suspire de añoranza. Siempre he hablado de los locales que había en Alcorcón, localidad esta, en la que tan solo quedan unas multi-salas a las afueras. No queda ni un cine. Valderas, Pachon, Estoril, Multisalas Septimo Arte, y, sobretodo, Benares, son nombres de cines que salen siempre a relucir en las conversaciones que de vez en cuando se tienen con los amigos de aquellas de “yo me acuerdo de esta película, que fui a verla a...”
Añadan a esto, mi interés por estos locales a raíz de mi profesión – ya extinta también- como proyeccionista, que es también un plus a la hora de amar estos recintos.
Por eso, en cuanto supe de la existencia de este libro, cuyo tema central son los cines de la capital, supe que tenía que hacerme con el. Sin saber mucho más, tan solo que se hablaba de estos cines, que si no me tocan tan de cerca como estos que he nombrado de la localidad en la que me crié, si que me tocan de forma directa al ser los cines dónde mis padres me llevaban cuando había ese estreno incontestable que había que ir, obligadamente, a verlo “a Madrid”, siendo yo un infante, o re-descubriendolos en la adolescencia, cuando ya me permitían mis progenitores coger solo el transporte público en la adolescencia.
Pero centrémonos en el libro que nos atañe, este “Cines de Madrid”.
Escrito (y fenomenalmente documentado) por David Miguel Sánchez Fernández, en realidad es un libro de arquitectura destinado, probablemente, más a arquitectos que a cinéfilos en cuanto que el grueso de su contenido, son detalladas descripciones de los muros, interiores y decoraciones de estos, en muchos casos, centenarios lugares, que aunque muy pocos continúan en pie funcionando, prácticamente ninguno permanece intacto como el primer día. Sin embargo, bien nutrido de fotografías e información gráfica, y que si ocurrió en algún momento algún hecho histórico dentro (o fuera) de los muros de aquellos cines, Sánchez Fernández nos lo cuenta de forma muy directa, y no deja de ser un libro muy interesante, aunque, como es mi caso no nos interese en ningún momento la arquitectura, y , confieso, pasemos largos párrafos dedicados a ese arte.
Sin embargo, datos como fechas de apertura, títulos de las películas en las respectivas aperturas y clausuras de los cines, así como fotos comparativas de como eran esos cines en su momento, y como permanecen en la actualidad, personalmente, me la ponen muy gorda. Por no hablarles de esas fotografías ochenteras en las que vemos las grandes marquesinas que anuncian cosas como, por ejemplo, “Tiburon 3”.
Así que, fuere como fuere, un libro altamente recomendable, que además, si no se es un completo lerdo como yo, y se tiene la sensibilidad suficiente para apreciar esos cines como las grandes obras arquitectónicas que son, intuyo que el trabajo del autor, es poco más que una obra maestra.

lunes, 29 de abril de 2013

Iron Man 3

El sábado cuando salí del cine le comente a Víctor y Naxo que ya había visto la película, y que para hoy tendría la reseña. Naxo me pregunto si esta tercera parte era mejor que la segunda, y no pude decirle directamente que sí, porque esta es la película menos de superhéroes de Iron Man de las 3. Tampoco es la película oscura que querían hacernos creer que era, ni un thriller político ni nada de lo que durante la promoción nos contaron. Y es que esta película es bastante tramposa. Para no teneros en ascuas ¿Es entretenida? Sí, mucho ¿Es mejor que la 2? Creo que si,  al ser un cierre de trilogía, tiene detalles que la hacen más redonda.

No se puede contar mucho de la trama ni de sus mejores momentos sin soltar ciertos spoilers, así que no contare mucho de la misma, solo lo más simple para nos destrozaros su visionado. La película es continuista al 100%, los eventos de New York ocurridos durante Los Vengadores, han hecho mella en la mente de Tony Stark. Se siente superado por no ser más que un hombre en una armadura, y por ello se ha recluido en su casa haciendo nuevas armaduras y nuevos complementos para las mismas. Al inicio vemos como Tony prepara la tecnología necesaria para que su armadura acuda hasta el, este donde este. En cuanto a su vida personal, ahora comparte casa y lecho junto a su amada Peper Potts, quien está un poco hasta el moño del aislamiento de Tony en el sótano del hogar. Pero fuera el mundo no se ha parado, un peligroso terrorista internacional, El Mandarín, amenaza a todos los EEUU con darles ciertas lecciones, lecciones que van acompañadas de bombas. En uno de los incidentes, sale herido de gravedad Happy Hogan (Jon Favreau) antiguo guardaespaldas de Tony quien actualmente está encargado de la seguridad de Peper y la empresa de su amigo Tony. Stark que es un poco bocachancla, arremete contra el Mandarín frente a un montón de periodistas, promete que va a acabar con el e incluso le invita a que le ataque dando su dirección en directo para todo el mundo. El Mandarín no se hará esperar y destroza la vivienda de Stark en una secuencia con mucha cámara lenta y muchos cascotes volando de un lado para otro.

Ahora Tony esta desaparecido y presuntamente muerto, aprovechando esta situación, se pone a investigar la relación entre los atentados del Mandarín, pero la ansiedad que tiene por lo ocurrido en Los Vengadores, entorpecerán su labor en un par de ocasiones. No sin saber sobreponerse a ella y avanzando en la dirección correcta, ya que esto es una película de superhéroes y tal, y no hay nada más heroico que el sobreponerse a una situación adversa que viene de nuestro propio interior. Sobre los villanos no quiero pronunciarme para no destrozaros las sorpresas, pero solo diré que Ben Kingsley es un gran gran actor, y que su papel aunque desaprovechado, dará mucho de qué hablar (si para bien o para mal, es algo que ya se verá) También cuenta la película con un par de cameos, como Yinsen, el doctor que ayuda a Tony en la cueva de la primera película, o el ya esperado paseíllo por la pantalla de Stan Lee.

Acción sin agobiar, en el primer tramo del filme no hay mucha, se reserva mas para la parte final, y mucho humor, eso es lo que encontramos en Iron Man 3. En cuanto a la adaptación del comic en el que se basa la historia, Extremis, como que no, que la cosa no tiene mucho que ver, pero es que ya lo hemos dicho varias veces, el universo Marvel del cine y los comics es distinto. Lastima para ti si penabas que ibas a ver lo mismo que en el papel.

Al ser el cierre de la trilogía de Iron Man, su final es casi crepuscular, y casi da la sensación de que no habrá más Iron Man. Podría parecer que Marvel pone el primer clavo de su propio ataúd, pero por ello creo, que al final de los créditos aparecen unas letras que rezan “Tony Stark volverá”, atención que dice Tony Stark, no habla de Iron Man. Peeeeero como ya sabréis hay una escena postcreditos, y en ella Tony se ratifica como el héroe enlatado con su ya famosa frase “Yo soy Iron Man”, así que me da que hay Marvel Studios para largo.

SATANÁS, EL REFLEJO DEL MAL

Nos reencontramos con un ya viejo conocido de este blog, Ulli Lommel (pica en el nombre si quieres ponerte al día de sus pseudo-logros), para hablar de la que probablemente sea una de sus películas más populares y, ya puestos, su primer film de género puro, sin aparentes -solo aparentes- deslices artísticos.
Estamos en 1979/80, tenemos poca guita y pocas ganas de currar, pero muchas de amasar pasta, 
¿cual es el género ideal?... pues ea, hagamos una de terror y plagiemos algunos títulos estandarte... ya lo justificaremos luego con la coletilla habitual de: "Yo tuve la idea antes, pero no disponía de dinero y por eso los otros se me adelantaron (y lo hicieron mal, claro). De todos modos, mi película no es de terror, es un thriller psicológico con ribetes vanguardistas inspirado en Bergman, Kurosawa y la madre que los parió". Vamos, Ulli, confiesa que eso es lo que pasó por tu germana mente!.
Es de noche. Suena una música minimalista y repetitiva, la cámara hace lo que los listos llaman "paneo" y se centra en la típica casita blanca de suburbio americano. Dentro, una pareja se está poniendo caliente cuando, de pronto, se dan cuenta de que dos niños (los hijos de ella) están en plan mirón. Así que el amante coge al varón y, pa que no moleste, lo ata a la cama. La hija, más joven, agarra un cuchillo y le corta las cuerdas. El chaval, ya puestos, aprovecha la ocasión para asesinar al hombre con la misma blanca arma (previo paseo en cámara subjetiva hasta el nido de los amantes). Todo ello presenciado por un espejo que hay en el dormitorio. Y sí, esta notoria introducción bebe mucho, muy descarada y sobre todo sonoramente de "La noche de Halloween". Me gustaría saber cual es aquí la justificación de Lommel, porque de verdad que el elemento imitador es tan obvio que incluso parece desafiante (incluido el título, ya que en el primer "Halloween" se referían a "Michael Myers" como "boogeyman" -el  hombre del saco, por así decirlo-).
Pasan dos décadas. Ahora la niña es una mamá super-happy (interpretada por Suzanna Love, eposa del director en aquella época). El hermano, es decir, el culpable del crimen, vive con ella y, claro, se ha vuelto rarito y no habla. Juntos y revueltos ocupan una casa campestre cuya fachada se parece mogollón a la de "Amityville". Un día reciben una carta de la madre de ambos pidiéndoles que vayan a verla, lo que desencadenará los infiernos. La mujer va con su esposo hasta la casa (donde no está la madre... de hecho, esta ni tan siquiera aparece en lo que queda de película) y cuando entra en el dormitorio donde ocurrió el crimen, descubre el reflejo del amante asesinado en el espejo maldito, así que lo rompe. Mal hecho, al hacerlo ha liberado al mal (es decir, ¿era el amante de su madre el mismísimo Satanás?).
Llegan a la casa en plan "Amityville" con los cachos del espejo roto bajo el brazo, y comienzan las muertes... la mayoría de ellas altamente risibles y ridículas, pero medianamente sangrientas (atención al chaval que asoma por la ventana). Total, que en el desenlace a la prota se le pegará un cacho de cristal en el ojo (??) y se volverá un demonio capaz de levitar y lanzar destellos cegadores. El cura amigo de la familia logrará pararle los pies a base de sacrificio y sobreactuación (otra vez como en "Amityville") y todo terminará bien, salvo por el detalle que dejará la puerta abierta a varias secuelas, que las hubo. La segunda es tremenda, la tercera no la he visto y la cuarta está en proyecto y se titulará muy graciosamente "The Boogeyman 4D". O eso dice Ulli Lommel.
En fin, ¿qué decir?, pues que "Satanás, el reflejo del mal" fue una de mis sonoras decepciones adolescentes (de hecho, la conservaba en su VHS original y terminé regalándola) y motivo de que dejara de seguir la carrera del cineasta alemán. Vista ayer noche, puedo decir que sí, es rara y algo confusa e incoherente (cosa que generalmente no me molesta nada, salvo por las patéticas argumentaciones pseudo-artísticas que luego suelta el director), pero no es la mega-mierda que luego Lommel sí ha defecado (tipo "Zombie Nation", sin ir más lejos, que de tan espantosa ni siquiera reseñaré), es una cosa sosa, plana, aburrida, anodina y totalmente prescindible en la que, por cierto, sale John Carradine haciendo de psiquiatra.

viernes, 26 de abril de 2013

GUEST

La idea de partida, me parece formidable: Un director de cine, invitado a diversos festivales para presentar su película, graba  con su video cámara todo lo que pasa, más fuera, que dentro de los festivales, dando como resultado un video-diario de dos horas de duración. Algo barato de hacer, interesante de ver, e intenso en su conjunto.
Graba las palomas, las puestas de sol, las gentes de las calles. Según el país, incluso manifestaciones de protestas por las situaciones políticas de los susodichos.
En definitiva, una pequeña maravilla del vídeo domestico. Pero con un gran problema: Su director.
Porque en el montaje final, lejos de ceñirse a las imágenes bonitas, curiosas o divertidas, sin más, incluso a sus momentos festivaleros, se tira por la profundidad, lo poético y lo político, y todas esas cosas que “deben interesar” al mundo de la cultura.
José Luis Guerín hace una película barata. Pero no puede hacer una película barata sin más, no. Tiene que justificarse, añadiendo a cada uno de los planos que hace, una actitud del todo pedante. Porque una película como “Guest”, obviamente la puede hacer cualquiera con unas nociones mínimas, y eso no puede ser. Así que opto por imprimirlo todo de trascendencia y conciencia social.
Y luego detecto, cuando hace preguntas a la gente de los países de Sudamérica dónde se exhibe el film que presenta, cierto sensacionalismo, otra vez, camuflado de todo eso que les cuento arriba. Se entrevista a gente pobre, con preguntas sencillas, como para ponerse al nivel de la gente a la que entrevista, buscando el morbo… pero siendo Guerín, que no se vea el morbo… es concienciar socialmente.
Pero el público sencillo de este país, no demanda video-diarios; lo demanda el gafapastil de cuello de cisne y “guía del ocio” bajo el brazo, así pues, todo ello tiene una coherencia.
Sería maravilloso ver trabajos así despojados de todo ese halo cultureta e impostadamente intelectual. A mí me gusta el cine de género, los tebeos, las macarradas, pero también el cine distinto y la vanguardia, y me gustaría poder ver algo similar, solo que sin las ínfulas. Pero, me temo, el público así, debemos ser una rara avis. Para estos, gracias a dios, pronto se podrá disfrutar de “A ritmo de Jess”, docu-corto sobre el rodaje de “Al Pereira vs.Alligator Ladies” a cargo de Naxo Fiol, que vendría a ser el equivalente a un “Guest”, pero llevado por el camino que deberían llevar este tipo de productos.
Tras la chupada de polla a mi amigo, y tras expulsar todo el odio, diré que “Guest” tiene momentos preciosos, visualmente estimulantes, todo ello montado con brío, aunque quizás la duración es excesiva para un producto de estas características.
Mención especial para el momento, en el que Guerín se encuentra con el cineasta Underground Jonas Mekas, y tras soltar su pedanterías, que el abuelete no anda exento de ellas, le dice a Guerín algo parecido a “Muy bien chavalote, te has aprendido muy bien la lección”.
También podemos ver por ahí a Spike Lee, que camina hacia algún lugar, en algún festival en el que coincidió con el director de la película.
Odios a parte, se trata de una película agradablemente experimental, incluso disfrutable en su totalidad.

ALTA TENSIÓN

Le pese a quien le pese "Alta Tensión" es la peli oficial de la ya extinguida, pero influyente, "nueva ola del horror" que nos llegó desde el país vecino (lafrans) hace ya unos pocos lustros. Gracias a ella surgieron cosas como "A l´interieur", "Martyrs" o "Frontiere(s)". El cine gabacho de terror había rejuvenecido a base de adoptar las señas de identidad del mejor horror yankee setentero y ochentero (pero sobre todo setentero), su suciedad y su crudeza. Después de un porrón de años de miedo estéril para adolescentes cabritos, venían los chavales de los croissants y nos hacían vibrar de nuevo a todos a base de truculencia máxima (y poquísimo CGI, por fortuna). Nunca sabremos a ciencia cierta si Alexandre Aja fue el primero, seguramente no, pero sí el que hizo más ruido, tal vez el que lo hizo mejor y, en fin, el que abrió la veda.
"Alta Tensión" tiene bastantes virtudes. Ya no únicamente su estética sucia y su gore colorista e impactante, también una realización seca, contundente y directa, el nervio, el brío y, por encima de todo, su sencillez (especialmente si dejamos aquí de lado el polémico desenlace). No hay nada mejor que una peli de terror situada en tiempo real y en una noche non-stop (los clásicos modernos lo confirman de sobras). Y no hay nada mejor que una trama simple, directa, sin florituras, ni explicaciones absurdas. "Alta Tensión" es eso en un 80%. Ya, luego viene el restante 20% que a muchos les chirría. De hecho, hay quien la detesta por culpa de eso. Tampoco es pa tanto, cojones, ese 80% previo es lo suficientemente bueno para que perdonemos el resto.
La cosa va así: Dos chavalas van a pasar el finde al campo, concretamente a casa de los padres de una de ellas. En plena noche, y sin previo aviso, se presenta un psicópata que del modo más metódico, directo y sin miramientos, masacra a la familia al completo, salvo a la hija, a la que secuestra. La amiga, que había logrado zafarse del asesino, la sigue y hará todo lo que esté en su mano para salvarla y cargarse al culpable de la pesadilla. Sin embargo, a todos ellos y a todos nosotros, les/nos espera una ¿desagradable? sorpresa.
Vale, lo dicho, el giro final es bien discutible. Y sí, consigue que "Alta Tensión" se quede en "muy buena" cuando, de haber seguido la línea inicial, recta, hubiese mutado a "cojonuda". De hecho, durante 1 hora y 13 minutos, es una peli cojonuda, estupendísima, que te mantiene en tensión, te impacta, te hace vibrar y emocionar (os aseguro que cuando el asesino recibe su paliza, el público del Festival de Sitges, que fue donde la vi por primera vez, aplaudía de satisfacción!!). Es más, te podría decir: "A partir del minuto 74, y coincidiendo con la aparición de la policía, quítala -aunque te perderás una de las secuencias más sangrientas, sierra mecánica incluida-". Claro que, vista ya dos o tres veces, y avisado del mentado "twist", no te indigesta tanto. Incluso consumirla sabiendo que está ahí, convierte el visionado en una experiencia un tanto diferente y hasta medianamente interesante. Descubres que la trama está plagada de pequeñas pistas que te preparan para el susto. Aunque sigo creyendo, honestamente, que sería mejor que Aja se lo hubiese ahorrado.
Vale, tocado el asunto polémico, vayamos a por el resto, ¡porque menudo es!. Aparcadas a un lado la atmósfera, la banda sonora, la impresionante masacre familiar (destacando el brutalísimo asesinato del padre, que aún ahora me perturba), el tempo y el suspense, lo más mejor de "Alta Tensión" es el asesino titular. La peor pesadilla hecha realidad. Su primera aparición (también aplaudida en Sitges), la siempre agradecida falta de explicaciones (¿por qué hoy día todo ha de ser tan racional?, ¿no comprenden que el "no saber" muchas veces incrementa la sensación de temor y desasosiego?), su comportamiento casi robótico, mortalmente sereno, silencioso, imparable, implacable (ese aterrador crujir de las botas!!) y, cómo no, el aspecto, sudoroso, sucio, repulsivo, grasiento.... alucinante, siempre situado a la sombra de algo, con el rostro cubierto por su gorra o directamente cortado por el encuadre. Magistral. Desde luego, puede que sea uno de los mejores y más escalofriantes psycho-killers que ha dado el cine de terror en años. ¡¡Este SÍ es "old school"!!, y ríase usted del graciosillo de "Hatchet". Desde buen principio detectamos la influencia de dos películas determinantes, "La noche de Halloween" por un lado (a la que incluso la banda sonora copia/tributa en la escena de la matanza) y "Maniac" por otro. Este último caso ha quedado recientemente confirmado con la confección por parte del equipo Aja/Grégory Levasseur (guionistas mano a mano en "Alta Tensión") del remake oficial del clásico de William Lustig.
Alexandre Aja era un pijillo que lo había intentado previamente con una fábula de ciencia ficción intelectual que fracasó en taquilla, "Furia". Así que, para su segundo intento, decidió tirar por derroteros más "fáciles", una de terror bien sangrienta. Aunque "Alta Tensión" (apadrinada por Luc Besson, por cierto) también fracasó en su país, fuera tuvo más suerte. De hecho, Wes Craven la vio y decidió que Aja era el candidato ideal para el remake de "Las colinas tienen ojos". Y fue justamente eso, ojo, y del bueno, lo que tuvo Craven ya que el resultado habla por si solo, uno de los pocos remakes genuinamente buenos de los últimos años, sobrio, adulto, violento y bien parido. Lástima que posteriormente Alexandre Aja prefiriera acomodarse a base de más remakes. Su inevitable -y clásica- integración en Hollywood le ha ido desposeyendo de todas las virtudes como cineasta y, progresivamente, va perdiendo su "punch". "Reflejos" era normalica, aunque con buenos momentos. "Parking 2", en la que ejercía de productor y co-guionista, es pura rutina insabora. Y "Piranha 3D" pues... a la espera de una revisión, es una chorrada. El remake de "Maniac", donde vuelve a escribir/producir, aún lo tengo pendiente... pero cuando toque, ya les diré. En cuanto a su próximo trabajo como director, "Horns", veremos qué tal... aunque la presencia de "Harry Potter" en el reparto no augura nada demasiado bueno.
No podemos cerrar el chiringo sin hablar de los dos más notables aciertos en el reparto de "Alta Tensión", la extrañamente sexy Cécile De France (que después actuaría para Clint Eastwood en la resultona "Más allá de la vida") y sobre todo, el tremebundo Philippe Nahon o, lo que es lo mismo, "el asesino", tal y como lo bautizan tan sabia como genialmente en los mismos créditos. Rostro recurrente en el cine del provocador Gaspar Noé, Nahon se ha especializado en papeles de tio asqueroso, aunque según las entrevistas que he visto, en realidad parece de lo más simpático y saleroso. Un diez por su labor (y la de Aja al guiarle, claro). Mención a parte merece la inesperada, celebrada y acertada presencia en efectos de maquillaje de Giannetto De Rossi, habitual colaborador de, nada menos, Lucio Fulci en sus delirios truculentos. Si su presencia no es una declaración de intenciones, no sé qué lo es....
Como decía, "Alta Tensión" en general funcionó muy bien a nivel "fandom", aunque también recibió numerosos palos por su desenlace y alguno también por su contenido (leí por ahí una ofendida crítica que la acusaba de gratuitamente sádica y homofóbica!). Guste o disguste, nadie puede discutirle sus muchos atributos (más en una época en la que el terror andaba tan desangelado), sus logros y su condición de pionera. Por todo eso, y porque si, no me corto un pelo al calificarla como uno de los mejores films de su especie paridos en los primeros años 2000. ¡Que menos!.